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18 de febrero de 2008

Simplemente

Simplemente la necesidad de compartir, de experimentar, de reconocer e incluso agradecer, simplemente son millones los motivos por los que puedes tener que buscar, que escapar, que lanzarte al vacío de lo desconocido para recorrer nuevos caminos que te alejen de los muros de la rutina, que te aparten las rejas de lo conocido, de lo ya saboreado, de lo que ya has amado y eternamente estás agradecid@.

Quizá, la necesidad de amar, de compartir sin condición el cariño con los demás sea algo que es capaz de romper cualquier tipo de barrera, reventar la prisión de “lo bueno y lo malo” y desbordar los pantanos de la incontinencia, del inconformismo, buscando el placer de sentirte viv@.

El verbo amar está por encima de cualquier otra acepción del diccionario, por encima de convencional, por encima de “normal”, por encima del bien y del mal, de lo justo y del qué dirán. El verbo amar está por encima de los muros, de las rejas, de los húmedos patios de las cárceles que nos construimos. El verbo amar está siempre allá donde hay luz, donde el sol pega con fuerza para calentar.

Espero haberte podido ayudar, haberte podido entregar, con todas mis ganas, lo que viniste a buscar.

Gracias.

1 de noviembre de 2007

Un poco más...


Un día llegó para quedarse y nunca más se fue. La enfermedad viaja sin maletas.

Como si de un rastreador indio se tratase, va por la vida viendo a cada paso miles de señales que evidencian la pobreza mental del hombre del siglo XXI en los países desarrollados. En cada calle, en cada esquina, encuentra una señal. Narra viva y preocupadamente la lucha entre la humanidad y la enferma tiranía del capital. Hacernos ver que todo lo que creemos imprescindible no es más que espuma venenosa es algo que no nos gusta, no llega a disgustar ya que en el fondo sabes que el olfato de rastreador nunca falla, pero no gusta. Sólo hay un pero; es ciego, no ve. Sólo puede oler los cientos de rastros que la vida va dejando en cada cartel, en cada esquina, en cada costumbre, en cada periódico, en cada sombra con su luz, pero no puede ver ni la sombra ni la luz.

Sus ojos funcionan, no es que no te vea cuando te habla, te ve, te escucha, te huele, pero a su mente sólo le interesa aquello que alimenta su pasión: buscar señales, rastrear pistas, una y otra vez todo a su alrededor retroalimenta su obsesión, su locura, su grandeza. Una y otra vez, sin descanso, analiza millones de variables para llegar siempre al mismo punto y volver a empezar. Una y otra vez, sin remisión, en su cabeza vuelve a sonar el mismo disco rallado, el mismo libro sin final, la misma historia de crueldad y dolor que algún día alimentó el sucio vómito del cuervo de la locura.

¿Cómo hubiese sido el mundo si nunca se hubiese cruzado en su mente la tinta amarga de la mayor de las locuras?, aquella que, quizá, nazca del sencillo hecho de ver la humanidad tal y como es, de ver que en cada momento que la guerra va a estallar entre tus hermanos, tus vecinos. La guerra entre tus ilusiones y la realidad, entre tus pasiones y la crueldad de todo lo que te rodea. La guerra entre los números y las letras, entre mi amor y vuestra censura, entre el fascismo y la libertad. ¡Y nada puedes hacer para evitarlo, y nada puedes hacer para entenderlo!. Y si tu no lo entiendes, ¿quién lo va a entender?

Como si de un experimento químico se tratase, la relación entre la enfermedad y la medicina (droga) es algo, en muchos casos, tan preciso y afinado, que sorprende el cómo poniendo un poco más en la probeta mental del enfermo se consiguen efectos asombrosos.

Pero más sorprendente es el efecto conseguido, ya no por exceso de droga como por defecto. Cómo, reduciendo la dosis, la luz vuelve a entrar en una habitación que llevaba decenas de años con las contraventanas cerradas, húmeda y polvorienta de fermentar durante décadas los mismos pensamientos, las mismas voces, los mismos temores. La luz vuelve a iluminar unas paredes llenas de recortes del mundo, recortes que siempre llevan a los mismos pensamientos, a los mismos discos, a la misma tinta amarga de la locura. Todo señala siempre en la misma dirección, todo apunta al mismo punto, todo suena igual. Todo es una jodida lucha entre el ser humano y la basura que este mismo genera. Una lucha entre la buena gente y la mala gente, entre los oprimidos y los que oprimirán. Una lucha que siempre vuelve a los libros de historia. Una lucha entre la locura y la realidad.

Una locura que ve como nadie las señales moribundas de la realidad. Cómo sería la realidad sin esa locura, sin esa medicina, sin ese olfato imparable que siempre busca alimento para saciar el apetito de tu obsesión.

¿Cómo hubieses sido sin tu esquizofrenia?. ¿Cómo sería yo?.

29 de abril de 2007

Sombra y Luz

La sombra de una es la luz de la otra, dos presentes separados por muchos años, dos realidades nada fáciles y nada iguales.

El camino que le queda a la niña por recorrer nada tendrá que ver con el que ya recorrió la señora. Nada sabemos de su pasado, quizá hubo épocas de más luz, quizá siempre fue negro como su presente; contando las pocas monedas que ha sacado en el rastro de vender trapos. Una cara blanca y arrugada, unos ojos que apenas abría, no se si por la luz que había en la calle o por la luz que faltaba dentro. Un abrigo negro, viejo y apagado para cubrir unos huesos que vete tú a saber por dónde andaron a la edad de la niña.

Una niña negra en un mundo de blancos, aunque estos estén viejos y arrugados. Una niña, como todos los niños, con mirada curiosa y sin memoria, sin pretensiones ni futuro. Un traje de colores para unos huesos sin pasado, un mundo entero para caminar y un brazo negro que se ofrece para darle luz, para aydarla a sobrevivir en un mundo oscuro y arrugado.

Un texto en blanco y negro para unas vidas llenas de sombras y luces.




3 de abril de 2007

Saludando a la tormenta

Tras la tormenta siempre llega la calma, lo que a veces no se sabe es qué gusta más, si la calma o la tormenta. A veces creo que nos pasamos la vida buscando la "paz" pero nuestro lado esquizofrénico, nuestro otro yo que actúa sin que nos demos cuenta se pasa su vida buscando la tormenta. No existe la paz, la vida es una lucha constante. La tormenta limpia y muchas veces es necesario que venga y la reina de la primavera haga limpieza del invierno.

(...)
If theres a bustle in your hedgerow
Dont be alarmed now,
Its just a spring clean for the may queen.
Yes, there are two paths you can go by
But in the long run
Theres still time to change the road youre on.
And it makes me wonder.
(...)

Stairway to heaven
Lez Zeppelin IV (1971)
Led Zeppelin





31 de marzo de 2007

Bloques

Un buen amigo y un servidor, tenemos cierta obsesión por los "bloques de viviendas", sobre todo si son los grandes bloques de la Europa del Este... que algún día encontraremos... ;P

Esto no es el este de Europa, es Vallekas -Madrid-. Espero os guste.


18 de marzo de 2007

16 de enero de 2007

¿Como se continua?

¿Cómo se continúa cuando no sabes de qué fiarte, si del interior o del exterior? Si lo que dice tu cabeza está por encima de lo que tus ojos afirman ver, si el cerebro hace oídos sordos a tus oídos, si lo que te rodea no tiene la fuerza suficiente, el gancho suficiente para llenarte y has de inventar tu propia realidad. ¿Cómo se continúa cuando ya sólo escuchas tus palabras y las caricias de los demás son puñales afilados que rasgan tu piel como se rasga la tela de un muñeco viejo. Un muñeco movido por la inercia, un muñeco movido por su propio mundo. Un mundo de muñecos sin piel ni tela.

No sé cómo se continúa cuando no hay rumbo, cuando el egocentrismo termina por destruir a uno mismo sepultándote en una montaña de escombros; escombros de un ego machacado por ti mismo. No sé cómo se continúa, por eso creo que hay que simplificar siempre, hay que escuchar y estar presente en cada momento de tu vida. Hay que llenar el saco de momentos con percepciones reales. Hay que llenar el saco de los sueños con percepciones soñadas.

Peligroso mezclar de un saco a otro, peligroso olvidarse de llenar alguno de ellos, peligroso dejar de soñar para estar vivo, peligroso vivir sólo para soñar. Peligroso perder el rumbo en una madeja de hilos que se tensan; hilos de marionetas de trapo, hilos movidos por un mundo sin rumbo, un mundo sin realidad.

Es peligroso todo esto para los que hemos crecido en un mundo de realidad, es peligroso saltar al mundo de los sueños, pues esos sueños están en tu mente, en tu cerebro, ese mundo controla tus ojos, tus palabras y tus oídos, ese mundo te controla y anula, ese mundo es sólo para unos pocos capaces de saltar al vacío y sonreír.

El resto necesitamos un camino, un suelo sobre el que pisar y un techo que nos cobije de la lluvia.
¿Tu escuchas voces, tu tienes rumbo...?

¿Sin rumbo, hacia dónde se va?