Siempre he estado muy de acuerdo con un buen amigo con que los apellidos en el arte es algo que carece de sentido, es decir, la pintura es pintura, la fotografía es fotografía, la escultura es escultura, etc... ¿Qué sentido tiene hablar de "pintura al oleo..." o "fotografía artística..."? estos apellidos a mi se me antojan como alambradas de espinos con las que pretendemos acotar y racionalizar el arte, dos verbos que se enfrentan directamente con el arte.
Podríamos escalar todo a un único nivel, arte, ni siquiera distinguir entre música, pintura, literatura, etc... Cuando de verdad hay una necesidad por transmitir algo, cuando hay un trabajo serio y un canal sobre el que se trabaja, nace el arte. ¿ha muerto ya el manager de Bisbal?
Distintas músicas, música al fin y al cabo... arte al fin y al cabo...
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20 de julio de 2007
1 de julio de 2007
Sin fronteras
Seguramente cada día una ciudad, un país y una vida diferente. Seguramente caras distintas, costumbres distintas y distintos tipos de públicos, en algunos casos distintos tipos de monedas en la gorra. Distintos estados de ánimo con distintos remedios locales.
Andar por el mundo con un pentagrama como camino, un acordeón como forma de ganarse la vida y un compañero para mitigar la fatiga, es una forma de vida en la que muchos de nosotros sucumbiríamos en la desesperación al tercer día. Acostumbrados a un salario, a una casa y unas rutinas establecidas. Acostumbrados a tener como meta la estabilidad del mundo que nos rodea e, igualmente, acostumbrados a que se nos hinche el ego cuando vemos lo que tenemos y lo comparamos con lo que otros tienen.
Efectivamente, yo tengo un ordenador y una casa, ellos no tienen fronteras.
Andar por el mundo con un pentagrama como camino, un acordeón como forma de ganarse la vida y un compañero para mitigar la fatiga, es una forma de vida en la que muchos de nosotros sucumbiríamos en la desesperación al tercer día. Acostumbrados a un salario, a una casa y unas rutinas establecidas. Acostumbrados a tener como meta la estabilidad del mundo que nos rodea e, igualmente, acostumbrados a que se nos hinche el ego cuando vemos lo que tenemos y lo comparamos con lo que otros tienen.
Efectivamente, yo tengo un ordenador y una casa, ellos no tienen fronteras.
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