25 de febrero de 2011
Edades
16 de diciembre de 2010
Retrovisor

Conducir por el tortuoso camino de la vida mirando por el retrovisor es un claro síntoma de lentitud mental, queda claro pues que si uno no es capaz de asimilar la vida en tiempo real, mirando a través de la luna delantera mientras conduce, tendrá que asimilar la vida en retrospectiva, mirando hacia atrás y tratando de entender en diferido.
Conducir por el tortuoso camino de la vida mirando por el retrovisor es un claro síntoma de añoranza. Buscar en el pasado un refugio donde capear el presente; ese presente casi siempre extraño, huraño y escurridizo.
Conducir por el tortuoso camino de la vida mirando por el retrovisor es un claro síntoma de ceguera provocada, de que mirar hacia delante es absurdo, pues el camino nunca se muestra y el futuro es incierto, tan incierto como puede llegar a serlo el pasado.
Quizá el comenzar a utilizar el retrovisor es un síntoma de edad, de madurez. Quizá el intentar entender las cosas mirando hacia atrás sea una completa estupidez, pues los paisajes que se pintaron en el pasado los soñó otra persona, los proyecto otra mente que ahora busca su reflejo en el presente.
Quizá cuando más camino se recorre más se utiliza el retrovisor. Quizá cuando más se utiliza el retrovisor más riesgo se corre de perder el rumbo, de perder el presente, de perderse en la niebla de la confusión. Quizá los puntos de la vida sólo pueden unirse mirando hacia atrás. Quizá mirar hacia atrás es caminar con más seguridad hacia la incertidumbre del futuro ¿para qué mirar hacia delante si, en realidad el camino nunca se ve?
Quizá intentar entender el presente es como intentar memorizar cada detalle del camino, cada trazo de realidad, cada mota de polvo que remueve el bólido que conduces a siempre más de lo permito pero menos de lo exigido, devorando kilómetros de tiempo en cada parpadeo, devorando toneladas de entendimiento en cada curva, desvelando las noches con sus penetrantes faros, dejando sus huellas en el camino, en la memoria que es donde habita el eterno presente.
Quizá no se puede construir un presente sin entender el pasado.
24 de marzo de 2010
Amor

19 de diciembre de 2009
Imaginación
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7 de julio de 2009
Trying to learn

¿Has tratado alguna vez de escribir con la mano que no lo haces habitualmente?
Si alguna vez lo has intentando, y no eres ambidiestro, te habrás dado cuenta lo realmente patosa que puede llegar a ser la escritura resultante, la impotencia que se siente al intentar escribir palabras que llevas toda la vida plasmando en papeles y que ahora, con la otra mano, eres incapaz de dibujar con acierto. Tu mente se retuerce intentando hacer algo que normalmente hace sin ningún esfuerzo, sin concentrarse en los trazos que ha de dibujar para anotar aquello que el cerebro, en un estado de relajación asombroso, ordena a tu mano. El problema viene en el momento que al jefe que desde lo más alto ordena, le cambiamos la mano, en ese momento este se siente frustrado ante tanta desobediencia, ante tanta falta de precisión en una tarea antes tan fácilmente ejecutada y ahora tan pésimamente llevada a cabo, es frustrante y hasta desesperante.
¿Has intentado aprender un idioma nuevo con 30 años?
Terminas de ver una película que te ha llegado a remover por dentro, la historia te parece de una originalidad tremenda y el trasfondo de la trama te parece un fiel reflejo de la más profunda esencia de las relaciones entre personas. A todo esto, desde tus básico conocimientos de imagen y fotografía, el cómo la cámara ha captado cada uno de los escenarios y colores que envuelven la historia a lo largo de la trama, te parece, cuanto menos espectacular. Así pues, la película te ha sugerido miles de historias y sentimientos que afloran a tu verbo en forma de miles de imágenes, adjetivos y metáforas. Al rato quedas con alguien que no habla tu idioma:
- How was the movie?
- ehhh... uhmmm... good. Great story and incredible photography, I think that the story is really... good and... uhmm...
Es todo lo que alcanzas a decir, el resto de grandes ideas y pensamientos se quedan en tu baúl español que sólo los hispano-hablantes entienden, y a veces con problemas.
¿Has intentando volver a aprender a andar de nuevo con 30 años?
Saliste de la operación hace un mes, parece que, so far, todo ha ido bien, ahora comienza la rehabilitación. Tu pierna está en buenas manos, te sientes con energía y lleno de ganas de volver a caminar como lo has hecho toda la vida, sin esfuerzo y sin pensar en cada paso cómo hacerlo. Sientes que en cuanto vuelvas a caminar nunca más vas a sentir esa pereza de levantar tu cuerpo para andar, de pensar que no tienes leche en la nevera e ir al supermercado andando es un rollo y está lejos, "mejor voy en coche".
Estás recostado en la camilla, el médico le dice a tu oído que levantes los dedos del pié izquierdo, tu oído le pasa el mensaje a tu cerebro, quien, en un acto reflejo, sin parar a pensar ni un momento, le ordena a los dedos de tu pié que se levanten, pero estos, en vez de ir para arriba, van para abajo, lo mejor de todo es que necesitas que tus ojos le digan a tu cerebro que su orden ha sido desobedecida, por que si no, este creería que todo ha ido bien. Lo intentas nuevamente, pero la frustración nace en el momento en que tu cerebro le dice a tu conciencia que no tiene otra manera alternativa de dar esa orden, que la orden es correcta, el receptor desobedece... pero cómo vas a enfadarte con el receptor si, tras meses de inmovilidad, por fin responde, mal, pero responde.
Es curioso ver cómo tres cosas tan sencillas como escribir, hablar y andar pueden llegar a ser, en ciertas circunstancias, lo más complicado a lo que te has enfrentado en tu vida... ¿o debería decir a lo que te has vuelto a enfrentar en tu vida?, pues estas tres cosas son adquiridas, las tuviste que aprender cuando eras un niño que apenas sabías no mearte encima. Es curioso ver qué difícil es aprender lo que aprendemos cuando somos pequeños, el trabajo que llega a realizar el cerebro de un niño en sus primero años de vida creo que no es comparable con ningún esfuerzo posterior. ¡Así pues, vuelve a pensar como un cachorro y andarás!
19 de febrero de 2009
Presente perenne

La escuchas hablar con ellas, la escuchas llorar con ellas. Jamás viste unas plantas tan llenas de vida, quizá porque están regadas con las lágrimas del amor, quizá porque están abonadas con la rabia de la incomprensión.
Años atrás entraste en sucios callejones, entraste en laberintos que tu cabeza era incapaz de controlar. Saliste de aquello, entraste en tu vida y él apareció. Y la vida se fue, y tu vida metió tu corazón en una caja pequeñita y bien cerrada. El destino te lo arrebató, se fue y te dejó sus plantas, su recuerdo y tu incomprensión.
Por las mañanas hablas con ellas, y le preguntas a él. Por las mañanas riegas sus plantas con las lágrimas del amor. Durante el día dudas caminos, piensas salidas y ves, poco a poco, destellos de libertad.
Apenas conocí unas horas los ojos que riegan el recuerdo de tu dolor. Apenas las vi, no las hablé, las respeté y las admiré. Jamás, vi plantas con tanta vida, con tanta luz.
Sé que sí, sé que las plantas te escuchan, y sé también que es a ti misma a quien hablas muchas mañanas, sé que es imposible guardarse todo dentro y no salir de vez en cuando a respirar. La cajita pequeña, sabes que es enorme, sabes que es un espacio que apenas acabas de comenzar a llenar, y es así, lo sé, ábrela.
Cuando una planta en una maceta está llena de vida, trasplantarla a suelo libre, de la forma adecuada, puede hacer que se convierta en una planta fuerte y firme, generosa en su belleza y generosa en su color.
Tu corazón, que quedó atrapado en una cajita pequeña, necesita salir, necesita comunicar y poco a poco, como una planta que crece y se hace fuerte, madurará y dará el fruto más sabroso que hayan visto. Lo sé, lo vi en la tranquilidad de tus ojos, lo vi en la serenidad de tus palabras, no hace falta que salga el sol todos los días para saber que, detrás de las nubes siempre brilla el sol.
Ya has regado bastante tu tierra con tus lágrimas, deja que salga el sol y crece en libertad, rompe la maceta y crea tu mundo como tú creas has de crearlo. Crea un mundo sin pasado, sin futuro. Créate un presente perenne.
14 de enero de 2009
Alea Jacta Est
“La suerte está echada”, una expresión habitual entre nosotros. Siempre he pensado que la mayoría de la gente, cuando dicen esta expresión lo hacen con la idea en la cabeza de “lanzar”, “los dados están lanzados y ahora veremos a ver qué nos depara la suerte (los dados)”. Yo, siempre lo digo con la idea de “echar” en el sentido de tumbar, descansar.Cuando esa jovencita indolente y caprichosa que es la suerte se tumba a descansar en su lujoso sofá, es porque ya ha hecho su trabajo, ya ha organizado las piezas de su puzzle, ya ha decidido qué es lo que va a pasar en tu vida. Ahora sólo le queda tumbarse a descansar y observar cómo discurren nuestras vidas, siempre de forma indolente, sin remordimientos y con pasividad absoluta.
La suerte sólo puede verse hacia adelante, cuando te ocurren las grandes cosas en la vida (buenas o malas), en ese momento sólo puedes mirar hacia delante e imaginar cómo será tu vida a partir de ahora, sentir miedo, ilusión, ganas, pereza... mil sentimientos en función de lo que te esté pasando en ese momento.
En cambio, el destino sólo puede mirarse hacia atrás. Sólo puedes entenderlo cuando, según pasa el tiempo vas siendo capaz de ver cómo lo que te ocurrió fue configurando tu vida y cómo muchas cosas que en el momento de ocurrirte eran horribles, con el paso del tiempo resulta que es lo mejor que te podía haber pasado para llegar al punto en el que te encuentres en el presente. Esto es lo que se llama unir puntos, y esto sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás.
El futuro no puede adivinarse y nuestra caprichosa amiga, aunque parezca que si en el momento que ocurren las cosas, no es la dueña de nuestro destino. Los dueños de nuestro destino somos cada uno de nosotros sabiendo manejar bien los acontecimientos que te ocurren en la vida, sabiendo qué es lo que queremos hacer y cómo lo queremos hacer.
Haciendo y no lamentando, es como controlamos nuestras vidas y como al final, lo que vemos al mirar atrás es cómo la suerte nos fue poniendo herramientas en el camino para poder llegar a donde queremos. Infinidad de veces esto nos parecerá imposible en el presente, pero cuando este ya caduca y se convierte en pasado, somos capaces de entender el porqué de las cosas. La rabia del presente, cuando se queda en el pasado, alimenta la esperanza del nuevo presente. Sólo abriendo puertas somos capaces de ver qué hay detrás.
Feliz cumpleaños amigo, todo irá bien.
24 de diciembre de 2008
Sin plumas

El ser humano se mueve por variables muy simples, y en el fondo poco numerosas. Ilusión, Cariño y quizá ambición. Hay quien vive permanentemente ilusionado, hay quien permanentemente se siente desilusionado. Hay quien vive dando cariño en cada paso que avanza, hay quien demanda continuamente cariño. Los hay que viven modestamente, los hay que se conforman y los hay ambiciosos a rabiar.
Seguro, cierto y necesario es que existan otras variables para conformar la psique humana, pero estas tres, en una misma coctelera, son ingredientes perfectos para preparar un combinado explosivo, de los que te pueden dejar una resaca de días.
Quizá tú nunca lo sepas y eso es lo que te tortura. Quizá él nunca tuvo ambición pues siempre lo tuvo todo, quizá si que tenga cariño y la capacidad de amarte, quizá su almohada esté empapada de ilusiones, sus sábanas sucias de desilusiones y su colchón cansado de soportar su peso, día tras noche...
Quizá sueña contigo y quizá se despierta con ilusión, con ilusiones. Quizá cuando apareces, cuando vuelves a ser realidad, dejas de ser un sueño, una ilusión, te conviertes en realidad y pasas de la almohada a las sábanas, de los sueños a los hechos. Traspasas el umbral en el que dejas de ser un recuerdo cómodo a una realidad a la que no sabe enfrentarse, pues nunca tuvo ambición que le enseñase a pelear, que le enseñase a defender su corazón de su comodidad, su cariño de su vanidad.
Tú, que te mueves por cariño, que no temes a la ilusión y que haces las cosas con energía, con ganas, con ambición; no entiendes que alguien pueda comportarse de un modo tan vulgar, tan vacío de cariño, tan cobarde, como un niño que se esconde. Tú, que vas con la cara por delante, que no escondes lo que sientes, lo que quieres ni lo que piensas, no encajas en tu corazón que sea incapaz de molestarse por verte, por abrazarte, por demostrarte que te quiere, que se quiere, que es capaz de reaccionar por encima de lo habitual, de lo insustancial, de lo que nunca entederás, pues tú vives y sueñas en libertad.
Yo, que conozco tu corazón, no puedo entenderle a él, no puedo entender que no aprenda de una hija que le ha demostrado que se puede vivir dando la cara, hablando con el corazón y entregando lo que se siente sin tener miedo a perder lo que vaya Dios a saber que teme perder.
Lo malo, es que cuando la ilusión te la quitan de golpe, todo desaparece, los recuerdos se quedan en una foto en blanco y negro, pero tú y tu sonrisa desaparecen, se borran y los columpios de la infancia se quedan vacíos, moviéndose solos con el repicar de las cadenas, mecidos por el fantasma de lo que un día fue habitual y ahora no es mas que un sueño borroso que cada vez cuesta más soñar, pues cada vez cuesta más consentir que él permita que los columpios de tu ilusión se balanceen solos, sin cariño y sin esperanza. Y el parque donde un día jugaste su convierte en un solar dentro de su corazón, dentro de tu comprensión.
10 de diciembre de 2008
Pesada carga

flotando en la más absoluta soledad, rodeado de miles de kilómetros de agua en todas direcciones
un silencio de millones de toneladas sobre mi,
imagina el cosquilleo en el estomago cuando de pronto escucho cientos de ballenas cantando a mi alrededor
imagina el vértigo, la sensación de estar frente a algo totalmente desconocido,
en un medio que no es el tuyo y rodeado de algo totalmente inabarcable.
Imagina que eres capaz de controlar tus emociones en una situación en la que todo el océano se echa sobre ti
imagina que encuentro tu corazón, que todo lo que había que hacer para hallarlo era buscar dentro de la mochila que se movía sola. Abrí la mochila y encontré otra dentro y dentro de esta otra que a su vez contenía la última de las cuatro mochilas, sangrante y palpitante, con tu corazón dentro.
Ahora, tras este hallazgo, fui capaz de darme cuenta que tus manos eran de plástico, tus gestos de metal y de golpe,
el océano entero se evaporó, las ballenas comenzaron a volar y ahora, que ya se cómo eres, soy capaz de comprender que todo lo que hacías lo hacías con tu corazón dentro de cuatro mochilas, bien cerradas unas dentro de las otras y colgadas a la espalda, pues hoy es más fácil sobrevivir con la cabeza por delante y el corazón por detrás, como una carga que te impide ir más rápido, que te impide ir más cómodo.
28 de junio de 2008
Increscendo (resumen musical)

Tu cuerpo se mueve como una serpiente y tus ojos bailan sobre mis pupilas el Charleston de la seducción.
Tus manos me hablan con mil gestos y tus labios acarician mi estupefacto cuerpo.
Tu ropa abandona cobarde el campo de batalla mientras los ejércitos se declaran una guerra suicida, levantan sus armas y abren los campos de batalla sin saber cómo terminará.
Tu espalda empapada impide que me agarre y caigo sin remisión al venenoso embrujo de tu danza privada, de tu juego prohibido y tu intensa mirada.
Confortablemente inconsciente me dejo llevar a una batalla sin cuartel, los cuerpos se pelean con rabia, los ojos se buscan con ansia y nuestras mentes conectan en el más perfecto de los silencios, en el más intenso de los momentos, en lo más secreto de nuestros cuerpos.
Sube la música, se acelera el pulso y cada vez llueve más sobre mis ejércitos, cada vez está más cerca de reventar la tormenta y romper el silencio con las desesperadas convulsiones de tu primera victoria, con los truenos de tus celebraciones de primavera.
De golpe y poco a poco, si es que esto es posible, revienta el terremoto que te lleva al centro mismo de la tierra, que te sube por tu escalera dorada al cielo y allí, abandonada en lo más alto, sin alas ni oxígeno y desnuda ante los ángeles, te dejas caer de nuevo sobre mi cuerpo para seguir danzado carrillo con carrillo, para seguir moviendo nuestros cuerpos y removiendo nuestras almas, para seguir peleando en una guerra sin cuartel, seguir buscando víctimas en nuestras defensas, incansables como el delfín que busca su ola perfecta, incansable como los altos deseos de la canción futura que te echará de menos, que pensará ¡ojala estuvieses aquí! Cuando comience otra guerra paralela entre la distancia que nos separará y la libertad que nos unirá de nuevo como las dos mitades de un antepasado común que los dioses separaron, y que, jugando a ser dioses, nosotros juntaremos de nuevo porque eso es the origin of love…
