10 de diciembre de 2008

Pesada carga




Imagíname solo, en medio de la inmensidad del océano,
flotando en la más absoluta soledad, rodeado de miles de kilómetros de agua en todas direcciones
un silencio de millones de toneladas sobre mi,
imagina el cosquilleo en el estomago cuando de pronto escucho cientos de ballenas cantando a mi alrededor
imagina el vértigo, la sensación de estar frente a algo totalmente desconocido,
en un medio que no es el tuyo y rodeado de algo totalmente inabarcable.

Imagina que eres capaz de controlar tus emociones en una situación en la que todo el océano se echa sobre ti
imagina que encuentro tu corazón, que todo lo que había que hacer para hallarlo era buscar dentro de la mochila que se movía sola. Abrí la mochila y encontré otra dentro y dentro de esta otra que a su vez contenía la última de las cuatro mochilas, sangrante y palpitante, con tu corazón dentro.

Ahora, tras este hallazgo, fui capaz de darme cuenta que tus manos eran de plástico, tus gestos de metal y de golpe,
el océano entero se evaporó, las ballenas comenzaron a volar y ahora, que ya se cómo eres, soy capaz de comprender que todo lo que hacías lo hacías con tu corazón dentro de cuatro mochilas, bien cerradas unas dentro de las otras y colgadas a la espalda, pues hoy es más fácil sobrevivir con la cabeza por delante y el corazón por detrás, como una carga que te impide ir más rápido, que te impide ir más cómodo.

28 de junio de 2008

Increscendo (resumen musical)



Tu cuerpo se mueve como una serpiente y tus ojos bailan sobre mis pupilas el Charleston de la seducción.

Tus manos me hablan con mil gestos y tus labios acarician mi estupefacto cuerpo.

Tu ropa abandona cobarde el campo de batalla mientras los ejércitos se declaran una guerra suicida, levantan sus armas y abren los campos de batalla sin saber cómo terminará.

Tu espalda empapada impide que me agarre y caigo sin remisión al venenoso embrujo de tu danza privada, de tu juego prohibido y tu intensa mirada.

Confortablemente inconsciente me dejo llevar a una batalla sin cuartel, los cuerpos se pelean con rabia, los ojos se buscan con ansia y nuestras mentes conectan en el más perfecto de los silencios, en el más intenso de los momentos, en lo más secreto de nuestros cuerpos.
Sube la música, se acelera el pulso y cada vez llueve más sobre mis ejércitos, cada vez está más cerca de reventar la tormenta y romper el silencio con las desesperadas convulsiones de tu primera victoria, con los truenos de tus celebraciones de primavera.

De golpe y poco a poco, si es que esto es posible, revienta el terremoto que te lleva al centro mismo de la tierra, que te sube por tu escalera dorada al cielo y allí, abandonada en lo más alto, sin alas ni oxígeno y desnuda ante los ángeles, te dejas caer de nuevo sobre mi cuerpo para seguir danzado carrillo con carrillo, para seguir moviendo nuestros cuerpos y removiendo nuestras almas, para seguir peleando en una guerra sin cuartel, seguir buscando víctimas en nuestras defensas, incansables como el delfín que busca su ola perfecta, incansable como los altos deseos de la canción futura que te echará de menos, que pensará ¡ojala estuvieses aquí! Cuando comience otra guerra paralela entre la distancia que nos separará y la libertad que nos unirá de nuevo como las dos mitades de un antepasado común que los dioses separaron, y que, jugando a ser dioses, nosotros juntaremos de nuevo porque eso es the origin of love…

31 de mayo de 2008

Piensa, piensa, piensa

Una vieja foto para un viejo tema.



Lo que pienso y lo que siento nunca tiene nada que ver con lo que transmito.

Lo que entiendo por confianza rara vez encaja con lo que los demás entienden.

Quizá transmitir y confiar sean como las palabras al viento o al papel.

Quizá lo que siento esté casi siempre por encima de lo que los demás sienten.

Quizá solo sea que oculto mis emociones por falta de sinceridad conmigo mismo o por falta de valor, que es lo mismo.

O quizá sea lo suficientemente sincero para conmigo y entiendo que jamás entenderás lo que siento.

Quizá mi mente domina mi alma, mi ser.

Quizá ésta no consiente que yo sea capaz de publicar mi historia sin antes pasar por ella, por su tijera censora.

Solo se que sueño el mañana siempre con gran pasión y vivo a la deriva de un eterno y frío presente, cautivo de mi mente, o lo que es lo mismo, mis miedos.

Cautivo del futuro, alimentado por el pasado y abonado de los restos del presente moribundo.

Quizá sólo sea una pieza más de este gran puzzle nihilista y generacional que me envuelve.
Un cerdo más de esta gran granja, alimentado y acobardado hasta el punto de no saber decir te quiero.

"Run rabbit run, did your hole, forget the sun” ...cerrando lo ojos para no mirarse; huye, huye, aunque no sepas por qué ni hacia donde.

¿Cómo se cava el agujero que me una a mi conmigo mismo?, que conecte mi ser con su ahora, con cada momento del presente.

El miedo a los sentimientos, a las vísceras, a los impulsos... Es el miedo a reconocerse a uno mismo, es el miedo a que lo que deseas depende de otro ser, de otra alma que puede negarte y desdicharte.

Quizá sea mejor olvidar los mensajes de el alma para proteger el orgullo de la mente, supeditar los deseos a la razón, de otra forma creo que sería un monstruo y te devoraría, prefiero seguir siendo mi peor enemigo.

Prefiero seguir muriendo sin creer en nada, es lo mejor para no molestar, para no molestarte, para no molestarme. La granja ha de estar en calma y así alimentar esta sociedad onanista y nihilista, alimentar así mi cobardía y tener contenta a mi fría mente.

El día que te encuentre, el día que me atreva, tu serás mi revolución "mira de donde vengo y he despertado en tu colchón" mira de donde vengo, y piensa, piensa, piensa y no sientas, así me entenderás, así podrás frenar mi revolución, así seguiré siendo un cerdo acorralado en mi mismo y todo ira bien, todo funcionará como debe.

Ya llego el tren, mi destino cercano ya se ha convertido en presente, ¿me bajo?

17 de mayo de 2008

El juicio

Deberían ser juzgados y condenados, no sólo por llevar sus rostros descubiertos, no sólo por dar la espalda, por poder salir, ¡por mostrar sentimientos en público!.

Deberían ser juzgados por el mero hecho de poder elegir, de poder abrazar y querer. Por el hecho de poder salir de sus madrigueras y escapar de sus miedos, aunque sea por unos días, auque en el fondo sea una mentira más.

Deberían ser juzgados aunque sólo sea porque a ella se le condenó sin haberla juzgado.

La foto se está velando poco a poco, ojalá no pase mucho tiempo para que dejemos de ver este tipo de imágenes.



23 de abril de 2008

respuesta

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, a lo que yo añado que una mirada vale más que mil imágenes.

Noy hay imagen capaz de representar la mirada que me has regalado, la respuesta que me has dado, el cariño que me has inyectado.

Esta entrada no tiene imagen, sólo el recuerdo de su mirada, el recuerdo de todas las miradas que cada uno de vosotros guardéis en el baúl/vientre de vuestros recuerdos.

Sólo sombra, hoy no hay luz.

27 de marzo de 2008

Vuela


Me pediste una foto para ti, de mi viaje por allí... aquí la tienes; sigue luchando por tu independencia, que nadie (ni tu) te corte las alas, no te dejes.

Besos.


16 de marzo de 2008

Liefde en Literatuur



Esta entrada está dedicada a Pan Panicus y a la gente de Profiteroles Posmodernos, tomada en la Cárcel de Carabanchel, el pie de la página deja intuir un 12 de febrero de 1993...



2 de marzo de 2008

Soy compañero de nadie...


Se que no estoy en mi juicio y
que me falta inspiración
todo me saca de quicio
¡qué desilusión!

Voy a salir a la calle y
hiede la televisón
el Rock and Roll en un arte
¡qué desilusión!

Es sólo una canción
y me siento mejor

Soy compañero de nadie y
viajo solo en mi vagón
no encuentro un soplo de aire
¡qué desilusión!

Soy pregonero del negro y
tengo en cama la opinión
se que no existe el infierno
¡qué desilusión!

Es sólo una canción
y me siento mejor

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¡Qué desilusión!
(1982) Corre, corre
Leño

26 de febrero de 2008

Arrastra



Alcohólica manzana de Eva
sin sabor, sin corazón
rezuma en el vientre la espuma
el desamor.

Altos muros de cárceles
sin ventanas, sin razón
arrastra el bolso vacío
de ilusión.

Esquinas cualquieras de calles
con mil ojos y sin farol
desde abajo, en el agujero
nos mira tu depresión.

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No quería más que la luz del sol
en su agujero.

No quería más que poder tocar la piel
del devaneo.

Alambre de espinos por venas en un todo a cien
bombones vacíos de crema y una caja de uvas moscatel.

Puñales podridos en platos del buen comer
un beso, un abrazo y a deshacer
millones de años, de sueños que atesoré
un río seco, ¡me despisté!
y buscando su cauce el mar encontré.

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Un plato difícil de digerir sirven delante de ti
buenas formas y una sonrisa de la que te advertí
luchan tus manos atadas detrás de ti
luchan tus ojos cautivos por sobrevivir
a la cortesía del tiempo que coleccionaste
a la cortesana vida que imaginaste.

Vísceras difusas por digerir
sonríe, agradece y a deglutir
tu bolso vacío detrás de ti
camina por el mundo triste de ti
vomita en cada esquina de tu sentir
y vuelve, siempre que quieras, vuelve
a compartir:
tu cuerpo, tu hastío y tu sentir.

18 de febrero de 2008

Simplemente

Simplemente la necesidad de compartir, de experimentar, de reconocer e incluso agradecer, simplemente son millones los motivos por los que puedes tener que buscar, que escapar, que lanzarte al vacío de lo desconocido para recorrer nuevos caminos que te alejen de los muros de la rutina, que te aparten las rejas de lo conocido, de lo ya saboreado, de lo que ya has amado y eternamente estás agradecid@.

Quizá, la necesidad de amar, de compartir sin condición el cariño con los demás sea algo que es capaz de romper cualquier tipo de barrera, reventar la prisión de “lo bueno y lo malo” y desbordar los pantanos de la incontinencia, del inconformismo, buscando el placer de sentirte viv@.

El verbo amar está por encima de cualquier otra acepción del diccionario, por encima de convencional, por encima de “normal”, por encima del bien y del mal, de lo justo y del qué dirán. El verbo amar está por encima de los muros, de las rejas, de los húmedos patios de las cárceles que nos construimos. El verbo amar está siempre allá donde hay luz, donde el sol pega con fuerza para calentar.

Espero haberte podido ayudar, haberte podido entregar, con todas mis ganas, lo que viniste a buscar.

Gracias.